10 de febrero de 2014

Nuevas tendencias en la técnica de la mariposa. (Por Luis Rodríguez)

Hace poco he releído algunos capítulos del libro The swim coaching bible (volume II). Entre ellos se encontraba un interesante artículo de Bob Bowman en el que se analizaba la técnica de la mariposa actual y más concretamente la técnica que él mismo inculca a todos los nadadores de su club, el NBAC. Ahí van algunos de los elementos que detalla. 

Contrariamente a lo que se hacía hace años (de hecho a mí me enseñaron a nadar la mariposa así, aunque de eso hace ya bastantes años), hay que eliminar la ondulación de la técnica de la mariposa ya que aumenta considerablemente la resistencia frontal. Recalca la dificultad de enseñarlo en jóvenes ya que contrarrestan con ondulación la falta de fuerza derivada de su grado de maduración. 



Hay que mantener el mayor tiempo posible la cabeza en una posición neutra (sin flexión ni extensión) intentando tener la mayor parte de la espalda plana con respecto a la superficie y fuera del agua. La elevación de la cabeza tiene que ser mínima a la hora de respirar. 

El recobro hay que realizarlo con los brazos estirados y cerca del agua. 

En el mismo momento que entran las manos en el agua hay que iniciar el agarre, evitando cualquier tipo de deslizamiento. 

Es importante la continuidad en la aplicación de fuerza con los brazos y enlazar rápidamente la propulsión subacuática con el recobro, eliminando cualquier tipo de pausa entre los movimientos de propulsión y recobro. 

Al nadar una técnica no ondulatoria, no debe haber ningún tipo de diferencia en los dos tipos de batidos que realizan a lo largo del ciclo. Los pies no dejan de moverse, doblando las rodillas un máximo de 90º antes de realizar el movimiento hacia abajo y realizando el movimiento hacia arriba con las piernas prácticamente estiradas. Algo importante es que este movimiento ascendente también tiene que ser propulsivo. 

Para acabar, uno de los aspectos que más llaman la atención es el referente a la coordinación. La respiración hay que realizarla lo más tarde posible dentro de la brazada, aproximadamente cuando las manos pasan a la altura de la barriga y no antes como se ha hecho tradicionalmente. La cabeza debe volver al agua antes de que lo hagan las manos.

Fuente: 
Luis Rodríguez (Entrenador superior de natación )

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